Un mundo interconexionado

Ecosistema Big Data en Román Paladino (1ª parte)

Tras leer el post titulado “Big Data desde MI Trinchera” muchos han sido los que me han comentado en “petit comité” que como historieta parece bien trabada pero que realmente no saben si el objetivo era pasar unos minutos de entretenimiento o si está basado en hechos reales. Caso que sea lo último me piden que deje la literatura de lado, que me olvide de metáforas y cuente las cosas en Román Paladino.

En atención a mi distinguido público vamos a por ello.

Lo primero es indicar las fuentes de la información que aquí se presenta. Por una parte tiene su origen en muchos artículos leídos en la word wide web, por la otra es fruto de conversaciones informales mantenidas con algunas personas que actualmente están trabajando dentro del sector big data y finalmente de algunos correos que me he cruzado con técnicos. Las identidades de los protagonistas han sido omitidas para proteger tanto a los inocentes como a los culpables.

Un mercado por conquistar; El Dorado

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Si uno crea una alerta en Google para que te envíe noticias sobre el mundo del big data o simplemente cualquier cosa relacionada con este sector empezarán a llover artículos con dos argumentos destacados: uno de ellos es la cuestión de la privacidad de los datos y del peligro que corremos que un Leviatán digital dirigido por una mente maligna devore nuestra intimidad. No voy a entrar en ese tema, al menos en esta ocasión.

La otra cuestión con presencia pertinaz es aquello que mercado Big Data crece a ritmos trepidantes y que lo hará por lo menos hasta el año 2.020 ó el 2.022. Es difícil ver cifras que se aventuren allende estas fronteras temporales. En cualquier caso habrá riquezas inconmensurables listas para ser recogidas por aquellos que se quieran adentrar en estas disciplinas.

Muy frecuentemente le invade a uno la sensación de que la mayoría de estas informaciones parten de unas pocas fuentes que han llevado a cabo un trabajo serio y que luego se reproducen una y otra vez en diversos medios y en diferentes tiempos. Yo no había nacido aún cuando se extendió la primera leyenda sobre El Dorado, pero intuyo que su génesis y desarrollo posterior debió fraguarse siguiendo un patrón similar.

Hablar de Big Data se ha convertido entre otras en disertar sobre grandes oportunidades de negocio.

Empresa IT crea departamento Big Data. El reclutamiento de personal.

Una persona que se haya puesto como objetivo desarrollar su trabajo como consultor o algo similar dentro del sector lo primero que deberá acometer es la confección de un listado de las empresas que se dedican al tema. A poco que se esfuerce no tardará mucho en anotar el registro número 100 de su lista. Si al llegar a ese hito se detiene a estudiar la distribución geográfica de su recién completada centena verá que la mayor parte de ellas radican en el entorno de Madrid y de Barcelona. En la primera de estas dos ubicaciones habrá muchas más sedes que en la segunda.

Nuestro aspirante necesitará profundizar un poco más para percatarse de otra realidad que es mucho más sutil pero también más interesante. A saber, de todas las empresas que reclaman perfiles de técnicos Big Data en los portales de empleo son minoría aquellas que están en situación de prestar ese servicio de forma inmediata a un cliente que se lo solicite, sobre todo si el proyecto tiene cierta entidad y los plazos de entrega son estrechos. Siguiendo una lógica empresarial los directivos intentan ampliar sus negocios añadiendo servicios en los que entienden que existen sinergias y por lo tanto puedan haber ventajas competitivas.

Muchas de las compañías demandantes de este tipo de técnicos son empresas de base tecnológica pero que anteriormente no han tenido contacto alguno con el data warehousing o el data mining (antecesores del Big Data) y que al calor de las grandes perspectivas que ofrece la actividad han considerado que deben poner en marcha un departamento para atacar este mercado. ¿Cómo empezar?

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Es casi de libro. Se encarga al departamento de recursos humanos que busque a un penitente para que él solito ponga en marcha el susodicho departamento. ¡¡¡Ya tenemos una entidad más como acólita del Partido Mesiánico!!! Se prosigue con una charla en profundidad con el técnico encargado de la búsqueda y le damos el perfil de la persona idónea para el puesto: lo primero que se precisa es que en su haber cuente con muchos años de experiencia. Si el reclutador sabe donde pisa (y por lo que se ve en los portales de empleo SI que lo saben) es la hora de decirle al directivo que es extremadamente costoso y caro encontrar profesionales con más de tres años de experiencia; son «rara avis» y aún preparando la cartera no son fáciles de localizar. Si quiere uno con 5 tendrá que esperar al 2.018 y si lo quiere con 10 hasta 2.023. ¡¡Es lo que tienen las matemáticas!!

El proceso de selección seguirá el camino que todos conocemos; al final ante la escasez de candidatos en las postrimerías del mismo habrá una charla con el o los candidatos finalistas que incluirán un montón de promesas y parabienes; promesas y parabienes que se realizan acordes con el momento de exaltación anímica que produce el creer que tenemos delante a nuestro gurú en el mercado de la abundancia. Nadie intenta engañar a nadie pero estas promesas tienen pocas o muy pocas posibilidades de ser cumplidas.

Al final ya se dispondrá del equipo que forma el flamante nuevo departamento.. y que está integrado por 1 persona.

Todos los equipos que yo conozco cuentan con un mayor número de componentes. En el caso de los equipos Big Data es muy aconsejable que también estén compuestos por más de un individuo. El error en la elección del tamaño adecuado del grupo conlleva el que no se cumplan las expectativas de ninguna de las dos partes.

A los pocos meses el técnico ya está visitando de nuevo las páginas de empleo. La empresa empieza a pensar que erraron en la elección del trabajador. El primero se irá a otra organización (muy probablemente ganando más dinero) y la segunda buscará otro candidato teniendo que poner sobre la mesa un cheque más abultado.

No es de extrañar que en la curva de Gartner correspondiente al año 2.015 el Big Data esté ya en la zona denominada “abismos de desilusion”

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